En casi todas las actividades humanas se encuentra inmersa la energía eléctrica, por ello entre los principales daños que puede causar, se observan como primordiales, los que pueden causarles a las personas. Ya sea descuido del usuario de la instalación eléctrica o por faltas en su mantenimiento y adecuación a las necesidades particulares, éste tipo de peligros puede ser muy delicado, en especial en instalaciones de alta tensión.

La causa principal de los daños producidos por la electricidad en las personas es el paso de la corriente eléctrica a través del cuerpo humano. Para que circule con intensidad la electricidad a través del cuerpo humano, es necesario que entre dos partes del mismo exista una tensión. Entonces, por ser el cuerpo humano en su conjunto un elemento que se  encuentre a una tensión diferente de otra existente en algún objeto de su entorno, del que además se localice eléctricamente aislado, no existen riesgos de daños causados por el paso de la corriente, sino que aparece un riesgo debido a las derivaciones del campo eléctrico correspondiente; entre 0 y 10 kHz los campos eléctricos y magnéticos deben considerarse por separado. Existen efectos a corto plazo bien establecidos, dependientes de la frecuencia como la estimulación de células nerviosas y musculares, así como el calentamiento de los objetos.

Entre sus efectos directos, un campo eléctrico es capaz de inducir una carga en la superficie de un cuerpo expuesto, que puede provocar un leve cosquilleo de la piel, vibración del vello y pequeñas descargas electrostáticas. Los campos magnéticos variables inducen en el interior del cuerpo tensiones que a su vez dan lugar a corrientes; a su vez, la corriente inducida puede estimular los nervios o el tejido muscular. Los campos electromagnéticos pulsados pueden generar otro tipo de efectos como percepción auditiva de pulsos de microondas además de aquellos asociados a la radiación de la onda. Son capaces también de generar efectos indirectos como por ejemplo, quemaduras por tocar objetos calentados por efectos de los campo electromagnéticos.

Existen normas experimentales que establecen una serie de restricciones básicas para evitar las consecuencias nocivas de los efectos de los campos. No es frecuente que aparezcan campos con la magnitud y frecuencia necesaria para que induzcan tensiones en el interior del cuerpo humano que provoquen intensidades inducidas peligrosas, sin embargo, es posible que sucedan y es por ello que resulta importante generar previsiones y planes de acción en caso de una emergencia asociada a ellos.